Ramón Llull: la fuerza de la razón

El hecho de que el Cardenal Cisneros (1436-1517) creara una Cátedra de Teología y Filosofía Lulista en la Universidad de Alcalá de Henares, que Gottfried Leibniz (creador del cálculo infinitesimal) se fijara en el “Ars Magna” y le dedicara parte de su tesis doctoral en 1666, o bien que en las más reconocidas universidades de Europa y América se siga estudiando hoy en día la ingente obra de este mallorquín nacido en 1232, debería ser suficiente para entender lo que Ramón Llull representa en el mundo de la literatura, filosofía, ciencia y teología.

Situándonos en la época que le tocó vivir, su nacimiento coincide con una Mallorca recién conquistada por el rey Jaime I donde confluyen un crisol muy variado de culturas: cristiana, árabe y judía.

El siglo XIII supone un punto de inflexión entre la época medieval y la moderna. Algunos consideran que estamos en los inicios de un incipiente Renacimiento, aunque este hecho no se materializará hasta el siglo XV con la caída de Constantinopla y la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg.

El tipo de sociedad en la que convivió Ramón Llull era extraordinariamente bélica. Gran parte de la población musulmana que no consiguió escapar de la conquista cristiana fueron tomados como esclavos. El comercio a través del mar Mediterráneo ya tenía un cierto auge y esto favorecía la creación de una nueva clase social: la burguesía.

La cultura estaba restringida al interior de los monasterios y en esta época adquieren gran importancia algunos conceptos como el pecado, la culpa o la muerte. La Iglesia, ante su preocupación por la caída de Tierra Santa en manos de los musulmanes, encabezaba las cruzadas a los Santos Lugares.

La infancia y juventud de Ramón Llull discurrieron en la Corte del rey Jaime I en Mallorca, donde ejerció las funciones de senescal (mayordomo de palacio) y preceptor de su hijo, el infante Jaime. En 1257 contrajo matrimonio con Blanca de Picany, con quien tuvo dos hijos: Magdalena  y Domènec. Al margen de sus tareas dentro de la Corte, su gran afición fueron la poesía y las canciones trovadorescas.

Es el año 1263 el que marca un punto de inflexión en la vida de Ramón Llull. Según cuenta él mismo en “Vida Coetánea” (libro escrito en latín en 1311 que supone una autobiografía dictada por el propio autor a los monjes de la Cartuja de Vauvert en París), la visión por cinco veces de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz le hace reconsiderar las prioridades de su existencia.

Aunque su estado fue siempre laico (siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís y reflexionando sobre lo que había sido su vida), se desprende de todos sus bienes materiales, dejando una parte para el mantenimiento de su familia y entregándose exclusivamente al servicio de Dios.

A partir de este momento, la vida de Ramón Llull estaría centrada en la consecución de un triple objetivo: la conversión de los infieles a la fe cristiana, escribir el “mejor libro del mundo” y la construcción de monasterios donde sus seguidores estudiarían las lenguas de los infieles: árabe y hebreo.

Después de realizar un peregrinaje a Santa María de Rocamador (en la región francesa de Occitania) y a Santiago de Compostela, manifiesta en Barcelona a San Ramón de Peñafort su deseo de acudir a París con el fin de obtener la formación necesaria para llevar a cabo sus propósitos, aunque este le aconseja y le convence de regresar de nuevo a Mallorca. Es aquí donde comenzará su formación intelectual y lingüística que se alargará durante nueve años.

Con el fin de comunicarse de una forma más cercana con el mundo al que quiere convertir, se hace con los servicios de un esclavo musulmán con el cual empieza a estudiar la lengua árabe.

Este periodo termina con la publicación de su primera gran obra, “El Libro de la Contemplación de Dios”, escrito en árabe y destinado a la conversión de los musulmanes. Aunque no se conserva en árabe ninguna versión del manuscrito, la obra fue copiada al catalán y al latín con el objetivo de hacerla llegar tanto a sus conciudadanos (lengua catalana) como al resto del mundo cristiano (latín).

A través de dicha obra podemos conocer algunos datos biográficos de Ramón Llull ya que, al hablar en primera persona, nos permite descubrir algunos detalles referentes a su juventud y al tiempo que dedicó a la poesía trovadoresca. Asimismo nos relata sus dudas en la adolescencia, indicando que: “buscaba la verdad allá donde no estaba”.

Tomando como referencia bibliográfica el Centro de documentación Ramón Llull de la Universidad de Barcelona, la citada entidad nos explica como “El Libro de la Contemplación de Dios” es un primer paso hacia lo que podemos considerar como la obra más ingente de Ramón Llull: El Arte.

Llull consideraba que la conversión de los infieles no se podía conseguir por la fuerza, sino por el razonamiento y la lógica. Quería partir de unas premisas que no tuvieran discusión alguna y que fueran aceptadas por las tres religiones para, a partir de ellas, demostrar el error que tenían tanto los musulmanes como los judíos en la creencia de sus divinidades. La finalidad del  Arte sería establecer un método para lograr la conversión de los infieles.

ElArte debía ser una herramienta que estuviera por encima de cualquier sistema de adoctrinamiento practicado hasta ese momento. No quería debatir basándose en textos de la Biblia o el Corán, sino que intentaría convertir a la fe cristiana mediante el razonamiento y la evidencia de hechos irrefutables.

Ramón Llull estaba convencido de que el método en el que fundamentaba el Arte lo había recibido por voluntad divina. La necesidad de transmitir este conjunto de razonamientos sobre la existencia de un único Dios verdadero a todas las gentes, llevó a que Llull estuviera sometiendo su Arte a una continua evolución entre 1274 y 1315. Los primeros años se centró en enriquecer de conceptos el método utilizado y los últimos lo mejoró incidiendo en la parte más didáctica del mismo.   

En esencia, el método de Llull se basaba en que las tres religiones coincidían en la existencia de un Dios, el cual era: bueno, grande, eterno y poseía cualidades en grado máximo. Igualmente, este Dios tenía una serie de atributos a los que llamó “dignidades”, tales como bondad, grandeza, eternidad, poder… así hasta dieciséis, inicialmente.

El método de Ramón Llull combinaba estos conceptos que, en un principio, se consideraban válidos para todas religiones con el objetivo de demostrar qué combinaciones eran válidas entre ellas y cuáles no. Mediante una técnica combinatoria, se generaban argumentos para afirmar o negar una suposición inicial.

Los frutos de este tipo de razonamientos demostraron rápidamente a Llull que su Arte era una gran herramienta de persuasión. Partiendo de unas consideraciones muy simples (tales como Dios es “grande”, “bueno”, o “eterno”) combinadas con otros atributos o “dignidades”, se alcanzaban conclusiones doctrinales que ya no admitían discusión.

Llull utilizó su Arte para formar juicios y silogismos (obtener una conclusión partiendo de dos premisas). Asignó letras a cada uno de los conceptos utilizados y formó combinaciones binarias y ternarias de letras para, de esta manera, formar los diferentes términos de un juicio que nos llevaría a una conclusión.

La primera parte del Arte se conoce como “El Arte abreviada de encontrar la verdad”(1274). Posteriormente, amplía esta obra y escribe “Arte Demostrativa” (1283), donde incluye una serie de figuras y letras del alfabeto con las que pretende facilitar el manejo de la técnica combinatoria utilizada.

Entre 1290 y 1308, Ramón Llull continúa modificando su método. Publica en 1308 el “Arte Breve”, quizás la obra más conocida. Fue escrita en Pisa y en ella intenta simplificar los principios del Arte.

Los recursos gráficos que utiliza Llull en su Arte son las Figuras y el Alfabeto. Un ejemplo de alguno de ellos lo tenemos en las siguientes figuras:

– La Figura A representa los dieciséis principios fundamentales del Arte: bondad, grandeza, eternidad, poder, sabiduría, voluntad, virtud, verdad, gloria, perfección, justicia, largueza, simplicidad, nobleza, misericordia y señoría.

Figura A

– La Figura T consta de cinco triángulos inscritos en un círculo que representan cinco tríadas de conceptos.

Figura T

– La Figura V utiliza dos colores: el azul representa las virtudes (fe, esperanza, caridad, justicia, prudencia, fortaleza, templanza) y el rojo hace referencia a los vicios (gula, lujuria, avaricia, orgullo, acedia, envidia, ira).

Figura V

Conocemos a través de sus escritos que el propio Ramón Llull relacionaba la creación del Arte con la “gracia divina” y la “intuición”. Si bien parece que fue la consecuencia de un periodo de contemplación, estudio y reflexión conocido como “la iluminación de Randa”.

En lo alto de la montaña de esta localidad mallorquina, donde actualmente se levanta el Santuario de Nuestra Señora de Cura, se encuentra el lugar en el que Llull recibió la iluminación para escribir “el mejor libro del mundo”. En la siguiente fotografía podemos apreciar la escultura del Beato como recuerdo de su paso por la montaña de Randa.

Monasterio

Continuando con su labor de conversión, Llull consiguió en 1276 el apoyo del rey Jaime II para la construcción de un convento franciscano en Miramar, situado entre Valldemossa y Deià. Este proyecto también contó con el apoyo del Papa Juan XXI el cual, a través de una bula, especificaba que el convento se construiría para que “trece frailes franciscanos fueran instalados allí para aprender árabe con objeto de convertir a los infieles”.

En esta época, los escritos se realizaban en latín. Sin embargo, Llull fue uno de los primeros  autores que intentó convencer a las gentes de su época que podían utilizar la lengua vernácula como vehículo de comunicación y formación literaria. Entendía la literatura en catalán no como un fin en sí mismo, sino como un medio para llegar a un público laico y urbano que no conocía el latín. De este mismo periodo se tiene constancia del “Libro de los Hechos de Jaime I”, la primera de las Cuatro Grandes Crónicas en lengua catalana.

En 1287, Llull se desplaza a París donde, en varias ocasiones y sin ningún éxito, intenta convencer en la universidad de la eficacia de su Arte. La innovación en la forma de razonar que Ramón Llull intentaba explicar chocaba frontalmente con la mentalidad “escolástica” de la época.

La vida de Llull prosigue con una intensa actividad literaria y apostólica. Reside en diferentes ciudades como París, Montpellier, Barcelona o Palma. Realiza varios viajes a Italia con la misión de obtener ayuda de los diferentes Papas para promover una cruzada y también viaja a Chipre, Armenia y Túnez con una misión evangelizadora.

Escribió alrededor de 300 obras, de las cuales se conservan 263. Entra las más conocidas podemos citar “El Libro de Evast y Blaquerna”, novela escrita en Montpellier en 1283 y donde Ramón Llull disfraza bajo la apariencia de una novela de aventuras su idea de dar un modelo de vida ejemplar cristiana. Otra de las más destacadas es “El libro de las bestias”, donde el autor presenta, a través de una fábula, una reflexión acerca de la forma de hacer política. Sus últimas obras datan de 1315.

Aunque la fecha de su muerte no se conoce con exactitud, es en marzo de 1316 cuando fallece este personaje. Es probable que este hecho se produjera en Túnez, en el barco de regreso o una vez ya en Mallorca.

A pesar de que su objetivo final en la vida fue la conversión de los infieles a la fe cristiana, Ramón Llull, el “Doctor Iluminado” (como le conocían sus seguidores) no ha sido canonizado por la Iglesia Católica. Sin embargo, desde el año 2007 en el pontificado de Juan Pablo II, se le reconoce como Beato. Debido a la lógica desarrollada en muchas de sus obras (en especial su “Ars Magna”, con gran importancia en la formulación de teorías de matemáticos como Pascal, Descartes, Leibnitz o Newton), en el año 2001 se acordó que Ramón Llull sería el patrón de los informáticos en España, celebrándose su fiesta el 27 de noviembre.

Sepulcro de Ramon Llull

Sus restos descansan en la Iglesia del Convento de San Francisco en la ciudad de Palma. En la fotografía superior se puede apreciar el sarcófago, en el que hay una estatua yacente del beato. De estilo gótico, está realizado en alabastro y fue proyectado y esculpido por Joan Llobet y Francesc Sagrera entre los años 1460 y 1492.

Ramón Llull fue un adelantado en su tiempo, precursor del Renacimiento con una ingente producción literaria que, tal como comentábamos al principio del artículo, todavía se sigue estudiando en las universidades más prestigiosas del mundo.


© Enrique Moreno