Retazos, de Amparo Peris

El poemario Retazos, de Amparo Peris, se presenta desde su propio título como una escritura fragmentaria de la experiencia. No es un libro construido sobre una única línea argumental ni sobre una arquitectura formal muy cerrada, sino sobre una sucesión de momentos, recuerdos y emociones que la autora va reuniendo como piezas de una memoria personal. Los epígrafes iniciales de Gustavo Adolfo Bécquer y de Ida Vitale sitúan desde el principio el sentido del libro: la poesía aparece como un espacio de intimidad compartida, una manera de convertir la experiencia individual en algo reconocible por los demás. En ese sentido, Retazos se lee como un diario emocional en verso, un conjunto de escenas donde la voz poética revisa el amor, la memoria familiar, el paso del tiempo y la búsqueda de libertad personal.

Retazos de Amparo Peris

El rasgo más evidente del estilo de Amparo Peris es su voluntad de claridad comunicativa. La autora utiliza un lenguaje directo, accesible, muy cercano al habla cotidiana, con versos libres y una sintaxis nada complicada. Esta elección sitúa el libro dentro de una tradición muy reconocible de la poesía española contemporánea: la llamada poesía de la experiencia, que desde finales del siglo XX ha buscado recuperar la narratividad y la comunicación emocional frente a la poesía hermética. En muchos poemas de Retazos se percibe esa voluntad de contar una escena o una vivencia concreta. Así ocurre, por ejemplo, en el poema sobre el viaje a Cuba, donde el recuerdo se articula casi como una pequeña narración en verso:

“Olía a gasoil y a ratos llovía a cántaros.
Desde el hotel contemplaba el malecón
de La Habana.
El mar estaba encrespado, tal vez
enfadado.
El mundo giraba a mi alrededor”
[…] 1En “Viaje a Cuba (1980).


Este tipo de escritura aproxima la voz de Peris a la de poetas como Luis García Montero, quien también construye muchos de sus poemas a partir de escenas cotidianas o recuerdos personales. Sin embargo, mientras la poesía de García Montero suele incorporar una cierta ironía o distancia narrativa, Amparo Peris se inclina por una expresión más confesional y emocionalmente inmediata. Su poesía no busca tanto la reflexión intelectual sobre la experiencia como la transmisión directa del sentimiento.

En efecto, uno de los rasgos más característicos de Retazos es su dimensión confesional. La voz poética se expone con frecuencia sin filtros, abordando experiencias íntimas de amor, desamor, pérdida o deseo. En este aspecto el libro dialoga con la tradición de la poesía confesional contemporánea, representada por autoras como Sylvia Plath o Anne Sexton, cuya influencia aparece incluso de forma explícita en uno de los poemas dedicados a escritoras como Virginia Woolf (Muere en cada línea, sangran sus dedos / buscando la luz, en lo que escribe), Marguerite Duras o la propia Plath.

Aunque el tono de Peris es menos simbólico u oscuro que el de estas autoras, comparte con ellas la voluntad de convertir la vida personal en materia poética.

Junto a esta vertiente contemporánea, el poemario mantiene también una relación clara con la tradición lírica española, especialmente con el romanticismo intimista de Bécquer. Muchas imágenes del libro remiten a ese universo sentimental donde el amor se expresa a través de metáforas naturales, el paisaje refleja los estados emocionales y el sentimiento se sitúa en el centro del poema. Así ocurre en versos como:

“¿Qué haría yo perdida
sin los mares de tu cuerpo?”
2En “Amor… ¿Y si…?


“La lluvia moja los árboles,
la lluvia roza el cristal,
La lluvia repiquetea en mi ventana.”
3En “La lluvia”.


La metáfora del mar como imagen del amor y del deseo aparece con frecuencia a lo largo del libro, junto a otras imágenes recurrentes como el viento, la lluvia, la piel o el perfume. Estas imágenes sensoriales crean un clima emocional reconocible, donde el cuerpo y la naturaleza se convierten en vehículos de la expresión afectiva.

Entre los temas que atraviesan Retazos, el amor ocupa un lugar central. Aparece en sus múltiples formas: como pasión, como recuerdo, como desengaño o como deseo erótico. En algunos poemas la autora se acerca a una poesía amorosa clásica, mientras que en otros introduce una dimensión más contemporánea, incluso explícita, del erotismo. En ese sentido, su escritura recuerda en ocasiones a la poesía de autoras como Gioconda Belli, que también ha explorado el cuerpo femenino y el deseo desde una perspectiva de afirmación personal. La sensualidad aparece, por ejemplo, en imágenes como esta:

“Tus piernas se entremezclan con las mías
como una madreselva alrededor de un árbol.”
4 En “Quedamos por Whatsapp”.


Pero el libro no se limita al territorio amoroso. Otro de sus grandes núcleos temáticos es la memoria y el paso del tiempo. Muchos poemas se construyen a partir de recuerdos de infancia, de la familia o de momentos que marcaron la vida de la autora:

“Recuerdo que nos sentábamos en el tejado de la casa…
¡Pobres niños! ¡Niños pobres!”
5En “Infancia”.


Especialmente emotivos resultan los textos dedicados a la madre, donde la memoria se convierte en una forma de diálogo con la ausencia. En estos poemas la voz adquiere una intensidad más reflexiva y profunda, como ocurre en los versos donde la madre aconseja guardar los momentos felices en la memoria porque todo en la vida es fugaz:

“¡Hija! ¡Vive el presente! Carpe diem.
Guarda en tu memoria las cosas buenas.”
6En “La memoria de mi madre”.


Este tratamiento de la memoria familiar constituye uno de los momentos más logrados del libro, junto con algunos poemas donde la emoción se condensa en imágenes de gran fuerza visual. Un ejemplo destacado es “Incendio”, donde la devastación de un bosque se describe con imágenes que evocan un paisaje de guerra:

“Parece otro planeta.
Es la visión de un mundo extinguido.
Los troncos como cadáveres amontonados
como restos de una maldita guerra.”
7En “Incendio”.


La capacidad de construir imágenes visuales intensas aparece también en otros poemas, especialmente cuando la autora utiliza recursos como la repetición. En “El espejo”, por ejemplo, la reiteración del verso Ya no quiero mirarme en el espejo refuerza el conflicto interior de la voz poética frente al paso del tiempo y el envejecimiento:

EL ESPEJO

Ya no quiero mirarme en el espejo.
Refleja mi presente y mi pasado,
mi rostro está marcado de arrugas
como surcos del agua en la tierra.

Ya no quiero mirarme en el espejo.
La piel de mis brazos se descuelga
como miel que resbala.
[…]

espejo

En algunos poemas, la autora incorpora una dimensión de afirmación personal y feminista, donde la libertad aparece como liberación emocional, amorosa y vital:

 “Yo no sabía que podía ser libre […]
¡Rompí la soga!
Salí a la calle,
y caminar me dio la vida.”
8En “Libertad”.


Otra dimensión interesante del libro es la presencia de referencias culturales y artísticas. Algunos poemas dialogan con figuras literarias o filosóficas —Lorca, Platón, Virginia Woolf— y con obras de arte. Estas referencias amplían el horizonte del libro y sugieren una voluntad de situar la experiencia personal dentro de una tradición cultural más amplia.

Desde un punto de vista estilístico, uno de los rasgos más característicos de Amparo Peris es su tendencia a construir poemas que se acercan al relato breve en verso. En muchos casos, el poema funciona como una pequeña escena con personajes, contexto y desarrollo narrativo. Esta característica hace que el libro se lea con fluidez y que cada texto ofrezca una historia o una situación reconocible.

EL PIERCING

Pero… mamá…
Ni siquiera te has fijado,
ya no lo llevo.
Entonces, la madre miró a su hijo.
Se fijó en su ceja izquierda.
Y no supo qué decirle.
Veía su piel perforada.
¿Era una venganza?
¡Cuánto sufrimiento!
El hijo se despojaba
del metal de su tristeza.
Regresaba al hogar
de nuevo.
Buscaba su cobijo
y su comprensión.
¿Qué sabría ella de él?[…]

Como ocurre en muchos poemarios construidos a partir de experiencias personales, el conjunto presenta cierta irregularidad: algunos poemas destacan por su intensidad lírica o por la eficacia de sus imágenes, mientras que otros adoptan un tono más explicativo o narrativo. Sin embargo, esta heterogeneidad forma parte también del carácter del libro. Retazos no pretende ofrecer un discurso poético uniforme, sino reunir fragmentos de una vida, momentos que han dejado una huella emocional en la autora, como en este interesante poema en el que se mezcla erotismo y contemporaneidad.

QUEDAMOS POR WHATSAPP

La cama está recién hecha
como si fuera un manto
de nieve virgen,
esperando a ser pisada.
Acaricias mi piel impaciente
en tus manos,
con pausados besos.
Con tus dedos me desnudas
con lentitud de ciego.
Hundes tu rostro
entre mis pliegues
aspirando mi perfume
como humo de opio. […]
Y nos tenemos que marchar,
tú a tu casa y yo a la mía.
Pronto estaremos juntos de nuevo,
en esta o en otra cama.
Ya quedamos por whatsApp.

En conjunto, el libro puede leerse como una cartografía sentimental donde el amor, la memoria y la libertad personal constituyen los ejes principales. La poesía de Amparo Peris no busca la complejidad formal ni la experimentación lingüística, sino la autenticidad emocional. Su escritura se sitúa en una tradición lírica que privilegia la experiencia vivida, la claridad expresiva y la comunicación directa con el lector.

Por ello, más que un ejercicio de virtuosismo literario, Retazos se presenta como un gesto de sinceridad poética. Cada poema funciona como un fragmento de memoria, un instante recuperado que la autora transforma en palabra. Y en esa suma de recuerdos, emociones y paisajes personales se construye el verdadero sentido del libro: la poesía como forma de atesorar las experiencias vividas.


©Texto e imágenes:  José Luis Pérez Fuente