Sidi. Un relato de frontera, de Arturo Pérez-Rebelde

Al ser el Excmo. Sr. D. Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez (título otorgado por la Real Academia Española de la Lengua a la que pertenece como miembro activo) una persona pública que publica –valga el juego de palabras o úsese «que vierte»– en medios periodísticos y redes sociales sus opiniones, quiero aclarar que el presente artículo no pretende, en ningún momento, ir a favor o en contra de las ideas expresadas por el periodista, escritor y académico, ni siquiera comentarlas. Se trata, exclusivamente de explicar al lector algunas de las reflexiones que han surgido tras la lectura de su último libro Sidi. Un relato de frontera

La primera cuestión es elogiar el profundo conocimiento del mundo medieval y del Siglo de Oro español que D. Arturo muestra en sus novelas, el dominio del vocabulario de esas épocas y su capacidad para narrar de forma cinematográfica.

Pero el segundo asunto es una reflexión que surge a partir de la lectura del primer párrafo en la primera página del nuevo libro:

La pequeña mancha parda de San Hernán se distinguía en medio de la llanura calcinada y pajiza, y de ella se alzaba al cielo una columna de humo. No procedía ésta de sus muros fortificados

Nube de letras

Resulta que la RAE sustituyó hace años la prescripción del uso de la tilde diacrítica en los pronombres demostrativos 11. Ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. (www.rae.es). , por la recomendación de no tildar ninguna de esas palabras. La norma pasó a ser una sugerencia, por lo que se entiende que seguir utilizando éste, ésa, aquél no es un error de facto. Lo mismo ocurre con el adverbio sólo, que también lo emplea el ilustre autor desde la segunda página del libro: 

Adherido a los rostros barbudos cubiertos de sudor hasta el punto de que sólo los ojos enrojecidos y las bocas penetraban las impávidas máscaras grises.  

No hay una sola ocasión en las 369 páginas de la obra en la que aparezcan los pronombres demostrativos o el adverbio solo sin tilde, como sugiere la RAE. Algunos ejemplos:

–Por vida de. Ése es tu plan, entonces. (Página 20)

Caminaron los tres sin apresurarse hasta la plaza de armas. Era ésta un llano de trescientos pasos de anchura. (Página 178)

–Recordad –dijo mientras lo hacían– que nadie entra en el jardín de Dios sin que éste sepa quién ha combatido bien y quién no… (Página 309)

–No te hagas ilusiones. Ése sólo me presta dinero a mí. (Página 151)

Sólo mantén a la gente dispuesta por si algo se tuerce. (Página 230)

–No se trata sólo de valor, porque la frontera está llena de hombres valientes… (Página 354)

La RAE advierte que no es necesaria la tilde diacrítica con la excusa de resolver posibles ambigüedades, ya que casi siempre se soluciona por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), por sinónimos o por un cambio en el orden de las palabras.

En 20132 2. Libertad digital , Salvador Gutiérrez, miembro también de la RAE reconocía que el seguimiento de los «consejos» de la última edición de la Ortografía de la RAE había sido muy desigual. Incluso su propio compañero Arturo Pérez-Reverte era de los que «exigen» continuar con la costumbre de poner la tilde y la excusa es que en la ortografía no hay que adoptar posturas contundentes, sino tratar de reorientar los usos. 33. Libertad digital

En su Discurso de entrada en la Academia, el excelentísimo Pérez-Reverte elogiaba a D. Manuel Alvar, su antecesor en el sillón T, que entonces iba a ocupar él, citando su labor filológica y destacando dos obras de entre los 859 títulos publicados: Variedad y unidad del español y La lengua como libertad, que podían considerarse un manifiesto oportunísimo para estos tiempos y esta Casa. […] Con esa lengua hermosa y libre a la que el profesor Alvar dedicó su vida entera, trabajo como escritor, como novelista, desde hace diecisiete años44. El habla de un bravo del siglo XVII. Discurso leído el día 12 de junio de 2003, en su recepción pública por el Excmo. Sr. D. Arturo Pérez-Reverte. R.A.E.

Entiendo que seguir utilizando las formas con tilde anteriormente señaladas es un ejercicio de plena libertad lingüística dentro de esta república democrático-popular de la Lengua, pero las preguntas que me surgen de todo esto son las siguientes: ¿para qué se hacen tales sugerencias, para qué tanto trabajo, reuniones y tiempo empleado si luego sus propios integrantes no las toman en serio?, ¿es que tienen miedo de dictar una norma y que sean tildados de totalitaristas? ¿Ahora las reglas de ortografía se han transformado en unas normas represivas?

Pongamos un ejemplo: si un médico que va a operarnos de unas cataratas o de unas hemorroides nos habla de una cirugía con métodos tradicionales y anticuados (incisión, extracción y suturas manuales), frente a la novedosa cirugía láser, podemos decir que ese galeno está en su derecho, que ejerce su libertad, pero que opere a otro… 

Pasamos ahora de la libertad al libertinaje, en cuanto al incumplimiento de las normas ortográficas, bien sea por desconocimiento o por lapsus cálami.  En la página veintiuno podemos leer:

Tras un momento callado y como pensativo, el segundo rió de nuevo.

Según la última Ortografía de la lengua española, en su apartado 3.4.2.1 Palabras con diptongo, estas palabras (rio –pretérito perfecto simple–, riais –presente de subjuntivo–), a partir del establecimiento de esa nueva pauta, pasan a considerarse monosílabos a efectos de acentuación gráfica (conforme a su pronunciación real por otra gran parte de los hispanohablantes) y a escribirse, consecuentemente, sin tilde.

Entiendo que esta circunstancia le puede suceder a cualquiera. Word, a veces, te da sorpresas, como la vida misma, pero una publicación seria, de todo un ilustre miembro de la RAE no puede tener este tipo de fallos o errores; y el último responsable, el que dice «publíquese», es el autor. Además, la editorial suele tener correctores que revisan los escritos, a no ser que por abaratar costes o por cualquier otro incomprensible motivo los hayan suprimido, como así parece. Y digo esto porque, además, hay un momento de la obra, en la página 164, en la que un buen corrector hubiera sugerido un pequeño cambio que habría mejorado el discurso narrativo:

Eso no importa en la opinión de la gente, porque los musulmanes consideramos la sangre del padre muy por encima de la de la madre, pero sí en lo doméstico…

El corrector hubiera propuesto algo parecido a:

Eso no importa en la opinión de la gente, porque los musulmanes consideramos la sangre del padre muy por encima de la materna, pero sí en lo doméstico…

Pero ahí no queda la cosa… diciéndolo con las suaves y finas palabras que la RAE emplea para no parecer un ogro, el excelentísimo Pérez-Reverte utiliza estructuras sintácticas, provenientes del francés (sustantivo + a + infinitivo), que suelen considerarse inelegantes y normativamente poco recomendables. La Academia reconoce que esta práctica está extendida en los ámbitos económico, administrativo y periodístico. D. Arturo es periodista y puede que haya sido esa la causa del uso superfluo (calificado así por la RAE) –yo diría abuso– de este tipo de galicismos: 

El ajedrez a jugar sobre un tablero de terrenos yermos. (Página 19)

La distancia a recorrer era poca. (Página 62)

Los preocupaban, sobre todo, el camino a seguir, las líneas de comunicación y suministro para evitar verse cercados. (Página 199)

Antes de ir a su encuentro pretendía localizar lugares peligrosos, propicios para una emboscada. Sitios a vigilar y de los que mantenerse alejado. (Página 273)

Recogido en sí mismo, Ordóñez tenía los ojos ausentes y fijos en las líneas enemigas, ajenos a cuanto no fuese la distancia a recorrer y los hombres a matar cuando la hubiese recorrido. (Página 310)

Creo que un Académico de la Lengua no puede permitirse este tipo de veleidades, bien sea por orgullo, como le ocurre a algunos de los personajes de Sidi, –sin ir más lejos, Berenguer Remont–, por ignorancia o por falta de rigor. 

Continuando con el símil médico antes citado, es como si se nos ocurre ir a un dietista que está fondón o a una clínica capilar cuyo doctor es calvo… apaga y vámonos.

Seamos serios, responsables y humildes. Ser escritor no es sinónimo de manejar bien la lengua, por muchos éxitos editoriales que tengamos detrás. El hábito no hace al monje y ser Académico es algo tan importante que, a lo mejor, no basta con tener un oficio relacionado con la lengua (periodista, escritor, abogado…) para serlo de verdad.

De ahí lo del título: Arturo Pérez-Rebelde.

Allá por los años ochenta, nos comentó en clase Dª. Elena Catena, profesora de la Universidad Complutense, que, siendo alumna de D. Dámaso Alonso, les confesó que en alguna ocasión, después de una larga noche de vinos y surrealismo, él y sus amigos poetas fueron a las puertas de la RAE a orinar… El comentario de algún alumno fue: «A ver si vamos nosotros también y salimos elegidos Presidentes de la RAE, como él…» 

Espero que no sea necesario eso para ser académico. 


© José Luís Pérez Fuente
Imágenes: Encima de la niebla