Sobre las Bronte

Un celaje plomizo y amenazador
se cierne sobre los páramos baldíos.
El gélido huracán, azota los eriales
y desciende a las ciénagas.
Heladoras, surgen unas voces 
fantasmales en la noche.
Que al viento claman
el nombre de tres doncellas.
Hijas favoritas.
Criadas y enterradas en estos parajes.
En la colina,
La lúgubre silueta de la rectoría
anglicana y su cementerio,
se yergue, a la siniestra luz del rayo,
que rompe la noche estremecida.
Toda la naturaleza os recuerda
hijas de Haworth.
Esa naturaleza
tormentosa y atormentada
¡Que tanto amasteis!
Se revela y os busca.
Os ensalza y reclama.


Anne
Emily
Charlotte
¿Dónde estáis?
La inquilina de Wildfell Hall
lucha por ocultar con una nueva 
vida, su tortuoso pasado.
En pos de su amada Cathy
corre Heathcliff por
borrascosas cumbres.
Y Jane Eyre
en un abrasado Thornfield,
busca la silueta de un Rochester
desesperado.


Anne
Emily
Charlotte
Regresad y devolver la paz,
al lugar que os vio nacer.
¿O es que acaso vuestras criaturas
están condenadas a vagar eternamente
perdidas y enajenadas?
Otorgadles, el postrero regalo
de una alborada apacible.
De un remanso de tierra
donde descansen por siempre,
sus atribulados espíritus.
Concededles al  menos, 
el sueño eterno
a su merecida inmortalidad.


© Texto de Rosario de la Cueva
Imagen de libre disposición

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