Temblor verde de Felipe Espílez Murciano

Dejadla que tiemble.
A la hoja en su árbol,
dejadla que tiemble.

Que se ondule con el viento,
que se sienta alondra
y que le cuente al aire
las tiernas historias
de las ramas verdes.

Dejadla que tiemble
a la hoja en el árbol,
que salude a los pájaros
que en las ramas se tienden.

¡Que tiemblen, que tiemblen,
que sean veletas en busca del norte!

Que les digan adiós a los caminantes,
que perturben el suspiro de los amantes,
que sean sonoras como cascabeles,
que pinten de verde el aire que se pierde.

¡Dejadlas que tiemblen,
que tiemblen, que tiemblen!
que es la forma que tienen
de decir lo que sienten.

¡Dejadlas que tiemblen,
que tiemblen, que tiemblen!

© Felipe Espílez Murciano
Fotografía del autor