Yo soy un hombre

Las protestas propiciadas por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía en Minneapolis han traído a mi memoria otro episodio de intolerancia y racismo, representado por este cartel: Yo soy un hombre.

Desde el punto de vista estético, no tiene nada destacable. Como puede apreciar el lector, no tiene ni imagen, ni fotografía ni siquiera una pequeña simbología. Se deja todo al mensaje, para que pueda aparecer limpio y sin interferencias.

En algunas versiones el texto era de color rojo sobre fondo blanco o como en la imagen, de color negro sobre fondo, también blanco.

La tipografía es limpia, de estilo sencillo y sin remates aunque está en mayúsculas como en un intento de gritar ese mensaje, de aclamarlo.

Como digo, la intención es clara, no perturbar el mensaje, que es: Yo soy un hombre. Pero…. ¿Quiénes tenían tanta necesidad de proclamarse hombres? Esta es la historia de este cartel o si se quiere, la historia del asesinato de Martin Luther King.


La huelga de saneamiento de Memphis

Vamos a situarnos en Memphis, Tennessee, una población con una larga historia de segregación y trato injusto hacia la población negra.

Los trabajadores sanitarios de Memphis eran en su mayoría negros y hacía tiempo que sufrían unas condiciones de trabajo muy peligrosas, además de un salario ínfimo. Pero la gota que colmó el vaso fue la muerte de los trabajadores Echol Cole y Robert Walker, el 1 de febrero de 1968, en compactadores de basura.

Eso hizo que el domingo 11 de febrero más de 700 trabajadores se reunieran y decidieran convocar una huelga. Estamos hablando de una plantilla de 1.300 trabajadores por lo que la huelga estaba secundada por más del 50% .

El alcalde de Memphis, Henry Loeb, declaró la huelga ilegal y se negó a reunirse con sus líderes.

Los huelguistas establecieron marchas diarias en las que tenían que enfrentarse con la brutalidad policial, gases lacrimógenos y porras.

El 24 de febrero, después de otro asalto de la policía ante sus protestas, el reverendo James Lawson, activista de los derechos civiles, dijo: «Porque en el corazón del racismo late la idea de que un hombre no es hombre, que una persona no es una persona. Ustedes son seres humanos. Ustedes son hombres. Ustedes merecen dignidad «.

Ya habrá adivinado el lector, que estos comentarios de Lawson, fueron los que dieron pie al mensaje detrás de los carteles: Yo soy un hombre. Se podría escribir miles de líneas sobre lo que esta frase representa, pero vamos a quedarnos con ese minimalismo contundente que dice tantas cosas y reclama y llama a la dignidad humana, a ser tratado como una persona.

Por supuesto, los medios de comunicación, salvo honorables excepciones, alabaron la brutalidad policial del alcalde Henry Loeb. Pero un giro inesperado estaba a punto de producirse.


Participación de Martin Luther King

Martin Luther King, ante la avalancha de noticias decidió ir a Memphis para llamar la atención sobre la huelga. En esos momentos, Martin Luther King ya tenía fama nacional al haber liderado el boicot de autobuses en Montgomery, Alabama, en 1955, después de que una mujer afroamericana llamada Rosa Parks, fuese arrestada por negarse a ceder el asiento a un hombre blanco.

Martin Luther King, se registró en el hotel Lorraine el 3 de abril. Este hotel era uno de los pocos hoteles en Memphis conocido por dar habitaciones a los visitantes afroamericanos.

Pocas horas después Martin Luther King habló frente a una multitud en la iglesia Mason Temple. Por supuesto, entre la audiencia había muchos huelguistas. King pronunció su famoso discurso «Mountain Top», en el que habló de su propia mortalidad, y le dijo a la multitud: «He visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allí con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida «.


Asesinato de Martin Luther King

Por la tarde, Martin Luther King se dirigía a cenar a casa del reverendo Samuel Billy Kyles.

Estaba hablando con su amigo y activista Andrew Young, cuando sonó un disparo. Una bala impactó en la mejilla derecha de Martin Luther King, rompiéndole la mandíbula, varias vértebras y cortándole la médula espinal.

Fue llevado al Hospital St. Joseph, donde fue declarado muerto.

El asesinato de King provocó disturbios en más de 100 ciudades de Estados Unidos, incluidas Chicago y Washington DC. Más de 35 personas murieron en el marco de las protestas por su asesinato.

Al día siguiente, la viuda de King, Coretta Scott King, fue a Memphis y lideró una marcha pacífica de los trabajadores sanitarios. Sostenía un cartel en el que podía leerse «Honor King: End Racism».

El 8 de abril, se celebró un funeral por King en la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta. Entre los asistentes se encontraban la ex primera dama Jacqueline Kennedy y el vicepresidente Hubert Humphrey.

Una semana después, la huelga de saneamiento en Memphis terminó cuando el concejo municipal acordó aumentar los salarios de los trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo.

A pesar de haber pasado 52 años desde este incidente, el sueño de Martin Luther King sigue sin cumplirse. Esto desmoraliza y llena de tristeza, pero no podemos desfallecer en la lucha.

Así que seguiremos gritando y cada vez más alto: YO SOY UN HOMBRE, YO SOY UN HOMBRE.

© María Ángeles Espílez Murciano